No dañes a una persona de buena voluntad
A pesar de la insistencia de los hombres
perversos, de que todos los hombres son perversos,
hay a nuestro alrededor muchos hombres buenos y
también muchas mujeres buenas. Tal vez has tenido
la fortuna de conocer a algunos.
De hecho, la sociedad funciona gracias a hombres
y mujeres de buena voluntad; los trabajadores públicos,
los líderes de opinión, quienes laboran en el sector
privado y desempeñan su trabajo, son en su gran
mayoría, personas de buena voluntad. Si no lo fueran,
hace mucho que hubieran dejado de prestar sus
servicios.
Es fácil atacar a estas personas: su misma decencia
les impide protegerse lo necesario. Sin embargo, la
supervivencia de la mayoría de los miembros de una
sociedad depende de ellas.
El criminal violento, el propagandista30, los medios
masivos de comunicación que buscan sensacionalismo,
tratan de distraer nuestra atención del hecho firme y
cotidiano de que la sociedad no funcionaría en absoluto
si no fuera por las personas de buena voluntad.Debido a que vigilan las calles, aconsejan a los niños,
toman la temperatura, apagan incendios y hablan
con sentido común y en voz baja, es posible que no
nos demos cuenta de que las personas de buena
voluntad son las que mantienen al mundo en marcha
y al hombre vivo sobre esta Tierra.
Sin embargo se les puede atacar y se deberían
recomendar y poner en práctica medidas rigurosas
para defenderlas y evitar que se les dañe, ya que tu
supervivencia y la de tu familia y tus amigos depende
de ellas.
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