Respeta las creencias religiosas de los démas
La tolerancia es una buena piedra angular sobre
la cual construir las relaciones humanas. Cuando
observamos la matanza y el sufrimiento que ha causado
la intolerancia religiosa a lo largo de la historia humana
y en los tiempos modernos, podemos darnos cuenta
de que la intolerancia es una actividad muy contraria
a la supervivencia.
Tolerancia religiosa no significa que no podamos
expresar nuestras creencias. Sí significa que tratar de
minar o atacar la fe y las creencias religiosas de otro
siempre ha sido el camino más corto a las dificultades.
Desde la época de la antigua Grecia, los filósofos
han discutido sobre la naturaleza de Dios, del hombre
y del universo. Las opiniones de las autoridades van
de un extremo a otro. En este momento están de moda
las filosofías del “mecanicismo”42 y del “materialismo”43,
que se remontan a la época de Egipto y Grecia; tratan
de afirmar que todo es materia y pasan por alto que,
incluso cuando sus explicaciones de la evolución
pueden parecer muy claras, todavía no excluyenfactores adicionales que podrían estar en juego, y que
simplemente podrían usar factores como la evolución.
En la actualidad, éstas son las filosofías “oficiales” y
hasta se enseñan en las escuelas. Tienen fanáticos
que atacan las creencias y las religiones de los demás:
el resultado puede ser la intolerancia y pleitos.
Si todas las mentes más brillantes, a partir del
siglo quinto a.C., o de siglos anteriores, no han podido
ponerse de acuerdo en el tema de la religión o la
anti-religión, se trata de una arena de combate entre
las personas, de la que nos convendría quedar fuera.
En este mar de contiendas, ha emergido un brillante
principio: el derecho a creer lo que uno elija.
La “fe” y las “creencias” no necesariamente se
someten a la lógica: ni siquiera se puede declarar que
son ilógicas. Podrían ser campos muy lejanos entre sí.
Cualquier consejo que pudieras dar a otro en este
tema es más seguro cuando simplemente afirma el
derecho a creer lo que uno elija. Tenemos la libertad
de presentar nuestras creencias y tratar de que otros
las acepten, pero es un riesgo tratar de atacar las
creencias de otros, y es un riesgo mucho mayor atacar
y tratar de dañar a los demás por sus convicciones
religiosas.
El hombre, desde los inicios de la especie, ha
encontrado gran consuelo y gozo en sus religiones.
Hasta el “mecanicista” y el “materialista” de hoy en
día, hablan casi como los sacerdotes de la antigüedad
cuando diseminan sus dogmas.Los hombres que carecen de fe son bastante
infelices. Se les puede dar algo en qué tener fe. Pero
si alguien tiene creencias religiosas, respétalas.
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