No asesines
La mayoría de las razas, desde los tiempos más
antiguos hasta el presente, han prohibido el asesinato
y lo han castigado con rigor. A veces esto se ha
ampliado y se ha dicho “no matarás” pero en una
traducción posterior se encontró que dice: “no
asesinarás”.
Hay una gran diferencia entre esas dos palabras:
“matar” y “asesinar”. Una prohibición de matar en
general excluiría la defensa propia; tendería a hacer
ilegal el hecho de matar a una serpiente cuando se
está enroscando para morder al bebé; pondría a toda
una raza a dieta de vegetales. Estoy seguro de que
puedes ver muchos ejemplos de las dificultades que
surgen de la prohibición de matar en general.
“Asesinar” es algo totalmente distinto. Por
definición significa “acción de matar ilegalmente a
uno (o más) seres humanos, realizada por otro,
especialmente con malicia y premeditación”. Se
puede ver con facilidad que en esta era de armas
violentas, el asesinato sería demasiado fácil. No
podríamos vivir en una sociedad en la que nosotros,
nuestra familia o nuestros amigos, estuviéramos a
merced de cualquiera que se dedique a quitar vidas con indiferencia.
Con toda justicia, el asesinato tiene la prioridad
más alta en la prevención y en el desagravio social.
El estúpido, el perverso y el demente buscan
resolver sus problemas reales o imaginarios con el
asesinato. Y se sabe que asesinan sin razón alguna.
Respalda y apoya cualquier programa que
demuestre ser eficaz para resolver esta amenaza a la
humanidad. Tu propia supervivencia podría depender
de ello.
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