Trata de no hacer a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti
En muchas épocas, en muchos pueblos y en
muchas tierras, han existido versiones de lo que
comúnmente se conoce como “La Regla de Oro”44;
la versión que se presenta aquí se relaciona con
acciones dañinas.
Sólo un santo podría pasar por la vida sin jamás
dañar a otros. Pero sólo un criminal lastima a los que
lo rodean sin pensarlo dos veces.
Sin tomar en cuenta los sentimientos de “culpa”,
“vergüenza” o “remordimiento de conciencia”, que
pueden ser bastante reales y dañinos, también es cierto
que el daño que causamos a otros puede regresar a
nosotros.
No todas las acciones dañinas son reversibles: se
pueden cometer contra otro acciones que no se pueden
descartar ni olvidar. El asesinato es una de estas
acciones. Podemos ver cómo una severa violación de
casi cualquiera de los preceptos que contiene este
libro, podría volverse una acción dañina irreversible
contra otro.
Arruinar la vida de otro puede destrozar la propia.
La sociedad reacciona: las prisiones y los manicomiosestán llenos de personas que dañaron a sus semejantes.
Pero existen otros castigos: ya sea que se atrape a la
persona o no, cometer acciones dañinas contra otros,
en especial cuando se ocultan, puede causar que la
persona sufra severos cambios en sus actitudes hacia
los demás y hacia sí mismo, todos ellos infelices. La
felicidad y el gozo de la vida desaparecen.
Esta versión de “La Regla de Oro” también es útil
como prueba. Cuando alguien persuade a otro que la
aplique, en realidad puede comprender lo que es una
acción dañina; nos aclara lo que significa dañar. La
pregunta filosófica sobre las malas acciones, la discusión
sobre lo que está mal, se contesta de inmediato desde
un punto de vista personal: ¿No te gustaría que esto
te sucediera?, ¿no? Entonces, debe ser una acción
dañina y desde el punto de vista de la sociedad, una
mala acción. Puede despertar la conciencia social,
puede permitirte distinguir lo que deberías hacer de
lo que no deberías hacer.
En una época en que algunos individuos sienten
que no existe restricción alguna a cometer acciones
dañinas, el potencial de supervivencia del individuo
se hunde a un nivel muy bajo.
Si puedes persuadir a las personas para que pongan
esto en práctica, les habrás dado un precepto con el
que podrán evaluar su vida, y para algunas, habrás
abierto la puerta para que puedan reincorporarse a la
raza humana.
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